sábado, 18 de agosto de 2012
“los necrológicos”
No se hace escritor justamente para tener amigos muertos. Por algo los periodistas de las secciones culturales de los diarios son llamados “los necrológicos” por los otros periodistas: siempre están escribiendo sobre los que se ausentaron definitivamente del mundo. Los libros de los muertos pueden ser postales del infierno o del paraíso, pero siempre nos ayudan a no temer partir adonde nos esperan Kafka, Borges, Flaubert, Lihn, Mario Santiago –puros muertos-, acompañaban a Bolaño cuando vivía. Hablaba de estos muertos como si estuvieran vivos, tanto que a mediados del mes de julio terminó por cumplir con la deformación profesional de muchos escritores: morir joven a fuerza de vivir como un viejo.
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